martes, 22 de febrero de 2011

Karneval pilingui

A finales de la semana que viene empieza el Carnaval en Köln. Según nos han contado, son unos cuatro días de fiesta non-stop en que la gente se desmadra de sobremanera. Hay mucha expectación con esta fiesta, así que ya veremos como acaba.

La cuestión ahora es buscarse un buen disfraz. No es para nada sencillo. Hay que tener varios factores en cuenta y dos son directamente opuestos. Estamos hablando de ir mona/original y no pasar frío, ya que la fiesta aunque es durante el día, podemos estar fácilmente a -4º como hoy.

Ayer, Jesús y yo fuimos a investigar. Todos los disfraces que vimos de tías eran de pilinguis: pirata pilingui, enfermera pilingui, marinera pilingui, y todo lo que querías imaginar en su versión pilingui. Y no era un sex-shop. Todo el mundo sabe que las fiestas de disfraces son para vestirse de pilingui. Todos y todas lo tenemos asumido. Mi problema no es ése, mi problema son los -4º y las más que posibles amigdalitis del día siguiente.

La otra opción son unos monos de cuerpo entero de animales tipo oso panda, conejito, borrego... Calentito y mucho cachondeo. Pero son caros. Al menos para mi economía erasmusina.

Así que tengo unos pocos días para pensar en un disfraz caliente y barato. Aunque visto lo visto, me tenía que haber comprado el abrigo de pelo de leopardo y una peluca rosa, y así hubiera ido de pilingui directamente, mucho más auténtica, dónde vamos a parar...

miércoles, 16 de febrero de 2011

Maria Mamada

Ayer fue la noche de las mamadas. Sí, suena... Suena como suena, pero no creo que haya ningún otro apelativo mejor para la noche de ayer. Por tres razones:

- Llegamos al bar y una amiga se pone a gritar: "Barra libre de mamadas", y se gira hacia nosotros, "Si total da igual, si no nos entienden". Aunque aquí hay mucha gente que entiende español, se ve que no había nadie esa noche. Hay que saber estar en el momento y sitio adecuado. Y no nos olvidemos de la importancia de los idiomas.

- Nos estuvimos partiendo de una amiga de un amigo porque la pobre tiene como apellido Mamadá. Y no se dió cuenta de lo que significaba su apellido hasta que se fue de viaje a Barcelona... Pobre...

- Una amiga, se inventó una nueva bebida en nuestro bar favorito: Maria Mamada (debido a la anécdota anterior). Cerveza de trigo, maracuyá y gin. Si un día estáis por Aachen, y vais al Like Like, no dudéis de pedir un Maria Mamada.

Si ya hubiera estado la no-mames...

martes, 15 de febrero de 2011

El misterio de la sacarina

Hará unas dos o tres semanas me desapareció la sacarina (líquida) en mi cuarto. No sería de vital importancia si no fuera de esas persona que consumen una media de 3-4 tés al día, más los cafés instantáneos a los que me he acostumbrado aquí. También sería normal si no fuera porque mi cuarto debe hacer unos 18 m2, siendo generosa. Y más si sólo la movía de la mesa del escritorio a la estantería dónde guardo la comida. Pero desapareció de un día para otro. Y yo me quedé sin tomar mi té de las buenas noches. En plena época de exámenes. Un drama.

El caso es que a la mañana siguiente, cuando fui a abrir la tapa del portátil, dentro de éste se encontraba un pelo de negro*: negro, corto y extremadamente rizado. Podría entender encontrármelo encima de la mesa, porque al compartir ducha con mis compañeros de piso, se podría haber enganchado en la toalla o batín. ¿Pero en el portátil con la tapa bajada?

Entonces yo que tengo mucho tiempo libre para pensar tonterías junté esos dos hechos y pensé: "El negro me ha robado la sacarina". ¿Por qué? Yo que sé, pregúntale a él.

Claro, no era sólo por la sacarina, si no que el hecho de que entraran en mi cuarto me estaba volviendo loca. ¿Qué hacer? ¡¿Qué hacer?!

Con suerte, esta última semana estuve muy distraída con otras cosas y se me fue de la cabeza. Y entonces ayer noché... Encontré la maldita sacarina. Justo delante de mis narices todo ese tiempo: en un cajón de estos de tela del ikea donde pongo los bolis, horquillas, y lo que me voy encontrando. Y sí, la sacarina también. Dos semanas buscándola, y eso que sobresalía del cajón.

Así que la moraleja es: se me va mucho la olla en épocas de estrés.

*Sé que queda feo llamarle negro por aquí, negro por allá, pero es una manera de referirme a él, sin ninguna mala intención. Si fuera rubio, lo llamará "el rubio", y aquí no pasaría nada.

viernes, 4 de febrero de 2011

Tic-tac

La teoría de la relatividad le vino a la mente a Einstein mientras estaba de Erasmus. Estoy convencida. Nunca en otro sitio había sido tan cierto lo de "el tiempo es relativo". El tiempo aquí se acorta o estira como si fuera un chicle: un día puede ser tan intenso como una semana, y a la vez pasa tan rápido como si fuera una hora.

Me doy cuenta de esto, sobretodo cuando hablo con mis padres. Me suelen decir muchas veces "qué haces que no sabemos nada de ti", a lo que yo les contesto "pero si hablamos ayer", cuando en realidad han pasado tres días. Y ni me he dado cuenta.

Por otra parte, cuando les cuento algo a mis amigos de Aachen, suelo decir "¿sabéis qué me pasó el jueves?", y me dicen "¿ayer?", tengo que pensar que aquello que me parece tan lejano, porque se acumula a muchas otras, fue el día anterior.

Ahora que me queda menos de dos meses para irme, quiero aprovechar bien el tiempo y poder cumplir todo lo que tenemos escrito en la "Aachenda" (léase, "agenda" y de ahí la gracia del chiste). Pero sé que volveré a Palma y diré "¿ya?".

domingo, 30 de enero de 2011

Sobre compañeros de piso

Donde vivo aquí en Aachen, es una mezcla entre piso y residencia. Es una finca de pisos, pero la última planta la compartimos varios estudiantes, cada uno con su habiatción y cocina, pero baño común. La verdad es que vivo bien aquí. Tiene algunas incomodidades, pero tras cuatro meses ya estoy acostumbrada.

Lo gracioso es que tras este tiempo apenas conozco mis compañeros. Como ya conté, muchos son aún puertas que se abren y se cierran. En parte me da pena no conocerlos, pero la verdad es que vivo mucho más tranquila así.

El primer mes que llegué, mi cuarto sólo era aquel lugar dónde dormir la mona y pasar la resaca. Noviembre fue el mes de las visitas, y diciembre me piré yo. Vamos, que en realidad he pasado poco tiempo provechoso en mi cuarto. Ha sido ahora al volver de Navidad, en que paso mucho tiempo en la habitación (estudiando, you know). Soy muy sociable, pero cuando estoy en casa, me gusta estar a solas y tranquila. No me apetece estar en mi cuarto, y que alguien porque se aburre venga a darme el tostón. Si me aburro yo, tengo gente a la que ir a buscar. Por eso no los conozco.

Cuando llegué éramos cinco chicos, la macedonia guapa y yo. Pero mi compañera se fue a mediados de diciembre cansada de que uno de ellos la acosara, y ahora vivo con seis chicos. La tónica de mi vida, ser la Pitufina, siempre rodeada de tíos.

Al que conozco más es al encargado. Es el que "manda" y el que tiene contacto directo con el casero. Al principio chocamos un poco, pero poco a poco se está haciendo más sociable. Es el que acosó a mi amiga. Tras ofrecerse a ayudarme a cambiar el fluorescente de mi cuarto (como si yo no supiera hacer de manitas) y alabarme mi nuevo pelo, espero no convertirme en su nueva obsesión. Yo le seguiré llamando "Negro cabrón", por cortarme internet a las 3 de la mañana.

Delante mía vive un mexicano. Es con el único que tengo un poco de trato. Cuando llegué, fue el único que se presentó y parece majo. Me lo encuentro mucho por la calle y creo que me podría caer bien, pero no quiero tener trato. Lo siento.

Hay tres chicos, un vietnamita, un senegalés y otro que ni siquiera sé de dónde es a los que he visto en contadas ocasiones. Y eso que uno de ellos es mi compañero pared con pared. Pero yo no sé que vida llevan que ni los oigo ni me los cruzo. Mejor.

Y luego está el pesado de los cojones. Creo que también es de Senegal. No sé por qué tiene el microondas en el pasillo encima de su nevera. Con lo cual, nosotros también nos tenemos que comer sus ruidos. Cuando cocina, es el único que abre la puerta de su cuarto, apestando todo el pasillo. Y los domingos por la mañana le da por tocar con su guitarra. Se debe creer Jimi Hendrix, porque también deja la puerta abierta. ¡Pesado! Yo no seré sociable, pero si me cruzo con uno de ellos, lo saludo. Pues éste no. Y me mira mal. Además de tener una risa irritable... Arschloch.

Si me fuera a quedar todo el año, me hubiera cambiado, a un piso con alemanes. Pero ya que me quedan menos de dos meses, es tontería. Además que el piso y su situación me gusta. Viva la república independiente de mi casa.

jueves, 27 de enero de 2011

ohne Gurke bitte

¿Qué es lo peor que te puede pasar gastronomicamente hablando cuando vives fuera? Que algo que odies con todas tus fuerzas sea ingrediente principal en casi todas las comidas del lugar. Y a mi me ha pasado. Odio el Gurke (pepino).

En casa jamás lo como, sólo sirve para hacer mascarillas para la piel. Nada más. Su sabor enmascara todo cuanto ingrediente toque. Dejas de comer una ensalada con lechuga, tomate, o lo que le quieras poner. Sólo sabrá a pepino.

Pero aquí es un ingrediente muy común y te lo encuentras en todo. Bocadillos, kebabs, ensaladas... En toda la comida típica estudiantil, salvo, creo, que en las pizzas. Y menos mal. Al principio sólo me lamentaba a mis compañeros, retiraba el que podía, pero procuraba comérmelo todo como mi madre me enseñó bien.

Hasta que me he hartado y he descubierto tres palabras mágicas "ohne Gurke, bitte" (sin pepino, por favor). Que tampoco era tan difícil pensaréis. No, claro que no. Pero una se cansa de estar alerta de que el malvado pepino aparezca a entoxicar toda cuanta comida pidas en un restaurante. Y nunca sabes por dónde va a atacar. Como en España se podría decir que es un espacio libre de pepinos... O al menos no es tan común. Aquí lo invade todo.

Podría haberme ganado muchas bromas a costa de esto, pero me he librado. Así que me despido reiterándome: Odio el pepino.

viernes, 21 de enero de 2011

Weiss Aachen

Hoy me he despertado con la noticia de que en Mallorca estaba nevando. Obviamente no tiene nada que ver con las nevadas que pegan por aquí. Y tampoco entiendo la gracia que le hace a la gente. Para mi cualquier paisaje mejor con un sol brillante y un cielo azul, no una capa de manto blanco...
Pero para los que quieran ver más nieve, les dejo cuatro fotos de la última nevada que duró tres semanas. Me da frío sólo de verlas.